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De: Fundación Señora de todos los Pueblos,
Los mensajes de la Señora de todos los Pueblos, Amsterdam, 2006



Mensaje N. 45 - 20 de marzo de 1953

El tiempo ha llegado

Veo a la Señora de todos los Pueblos de pie. Ella dice:
“Di que el tiempo ya ha llegado. El tiempo es éste, el tiempo en que el mundo tiene que saber que yo vengo aquí como la Señora de todos los Pueblos. Quiero que esto se dé a conocer ahora al mundo. Di esto al sacristán del Papa. Éste es mi mensaje para él. Tú no seas miedosa. Que lea todos los mensajes y se los comunique al Santo Padre. No tengas miedo, hija. Tú llegarás hasta él. No te asustes, pues soy yo quien trae este mensaje. El tiempo ha llegado”.
Ahora la Señora espera largo rato y luego dice:
“53, ése es el año de la Señora de todos los Pueblos”.

El Milagro cotidiano

La Señora mira ahora largo rato adelante y dice:
“Antes de que el Señor Jesucristo regresara al Padre, antes que empezara el Sacrificio de la Cruz, el Señor Jesucristo entregó al mundo entero un Milagro cotidiano”.
La Señora dirige ahora una mirada escrutadora al mundo y pregunta muy lentamente:
“¿Cuántos son los que participan...”
–y hace una pausa–
“a este gran Milagro? De este gran Milagro no hacen caso. La Ofrenda cotidiana tendrá que volver nuevamente al centro de este mundo degenerado”.

El Papa Pío XII

Luego parece como si la Señora mirara a lo lejos y dice:
“Y ahora le hablo al Santo Padre”.
Veo ahora al Papa Pío XII ante mí, en una habitación y con muchos papeles delante. La Señora dice:
“Tú has hecho mucho. Ahora la Señora de todos los Pueblos le pide que siga adelante con todo lo que aún hay que hacer. Él sabe a lo que me refiero. El Santo Padre preparará el dogma mariano de la Corredentora, Medianera y Abogada. Ella lo ayudará en esto”.

Las profecías de la Señora

La Señora espera otra vez largo rato mirando a lo lejos y prosigue:
“Para dar la prueba de que soy la Señora de todos los Pueblos, yo he dicho: Las grandes potencias caerán; vendrá una lucha político-económica; cuidado con los falsos profetas; pongan atención a los meteoros; vendrán calamidades; vendrán calamidades naturales; estamos frente a grandes decisiones; estamos ante grandes presiones”.

La verdadera paz

Ahora, la Señora mira adelante, como escrutando profundamente, y vuelve a decir despacio y claro:
“53.
Pueblos de Europa, ¡únanse! Es la Señora de todos los Pueblos quien se los dice. No para querer vencer a su enemigo, sino para ganarlo. Así como tienen que estar unidos en lo político, así también deberán estarlo en el verdadero Espíritu Santo. Grandes presiones pesan sobre el mundo. El enemigo acecha. Iglesia de Roma, aprovecha tu oportunidad. El humanismo moderno, el pragmatismo, el socialismo y el comunismo son los que tienen al mundo en sus garras”
.
Veo entonces el mundo y veo todos esos grupos de gente y como una mano gigantesca que agarra todo. La Señora dice:
“Escuchen a la Señora que quiere ser su Madre. Oren, pueblos, para que su sacrificio sea agradable al Señor. Oren, pueblos, para que venga el verdadero Espíritu Santo. Oren, pueblos, para que la Señora de todos los Pueblos sea su Abogada”.
Entonces la Señora dice muy claro y despacio:
“Y ahora, la Señora de todos los Pueblos promete dar la verdadera paz. Pero los pueblos junto con la Iglesia –sea bien claro: con la Iglesia– tienen que rezar mi oración este año. Di esto al sacristán. Dile que el tiempo ya ha llegado. Y que grandes acontecimientos mundiales están por llegar”.

La iglesia nueva. Los altares

Después la Señora espera y parece como si cambiara de lugar. Entonces dice:
“Sígueme ahora a donde yo voy”.
Es como si fuera con la Señora por un camino. Llegamos a un prado, donde hay un par de árboles. Veo a la Señora como en la niebla, de pie sobre la hierba, y dice:
“Tú me ves aquí en este campo”.
Entonces me doy cuenta que es un terreno conocido, que queda en la calle Wandelweg, cerca de donde vivimos.
“Aquí se construirá la nueva iglesia”.
Ahora es como si yo entrara con Ella en esa iglesia. La Señora dice:
“En el altar mayor estará el Sacrificio de la Cruz, el Milagro cotidiano”.
Veo ahora el altar mayor. La Señora indica el Tabernáculo sobre el cual hay una cruz pequeña. Ella dice:
“Inmediatamente a la izquierda, en lado del púlpito, estará el altar de la Señora de todos los Pueblos. En el lado de la epístola, el altar del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Fíjate bien, al mismo nivel del Sacrificio”.
Diciendo esto, la Señora indica el altar mayor y veo que los tres altares tienen la misma altura, y se siguen el uno al otro, como si fuera un único gran altar. Detrás de los altares veo representaciones de algo, aunque de un modo borroso y opaco.

Amsterdam, el lugar del Stmo. Sacramento

Entonces la Señora dice:
“He escogido a los Padres Dominicos para esto. La donadora del cuadro colocará allí la imagen. La imagen ha de ser traída pronto a Amsterdam. He escogido Amsterdam como el lugar de la Señora de todos los Pueblos. Es también el lugar del Sacramento [ -nota 52]. Entiende bien todo esto”.
Veo entonces una Procesión del Santísimo Sacramento. Entre la multitud que participa, veo también sacerdotes. Uno de ellos va delante con el Santísimo Sacramento. La procesión viene desde el centro antiguo de la ciudad, desde el Begijnhof y va hacia el lugar de la calle Wandelweg que me indicó la Señora.

Ella salvará el mundo

Después la Señora dice:
“La difusión se hará desde los conventos a todos los sacerdotes, a todos los pueblos. Dominicos, daos cuenta de lo que tienen en mano”.
La Señora recalca esto último.
“Tu director espiritual se encargará de ello. No temas. Es María, la Señora de todos los Pueblos, la que te da este mensaje”.
La Señora espera un momento; luego dice muy claro y despacio:
“Con este título Ella salvará el mundo”.
Entonces la Señora se va lentamente.


Mensaje N. 46 - 10 de mayo de 1953

Mensaje especial para el Papa

Ahí está la Señora otra vez ante mí. Ella dice:
“Hoy traigo un mensaje especial. Pide al Santo Padre que rece la oración que María ha dado al mundo, como Corredentora, Medianera y Abogada, bajo el título de ‘la Señora de todos los Pueblos’, y que la diga ante los pueblos [ -nota 53]. Dile:
Apóstol del Señor Jesucristo, enseña a los pueblos esta oración sencilla, pero profunda. Es María, la Señora de todos los Pueblos, quien te lo pide. Tú eres el Pastor de la Iglesia de Jesucristo, el Señor. Protege a tus ovejas. Bien sabes que grandes peligros se ciernen sobre la Iglesia y sobre el mundo. Ha llegado la hora en que hablarás de María como Corredentora, Medianera y Abogada, bajo el título de ‘la Señora de todos los Pueblos’. ¿Por qué María te pide esto? Porque Ella ha sido enviada por su Señor y Creador para poder salvar al mundo, con este título y por medio de esta oración, de una gran catástrofe mundial. Tú sabes que María quiere venir como la Señora de todos los Pueblos. Ahora Ella pide que los hombres puedan oír del Santo Padre este título.
El sacristán del Papa dará al Santo Padre tanto este mensaje como los otros.
Por medio de esta oración la Señora salvará el mundo. Vuelvo a repetir esta promesa”
.

Oren, pueblos

Ahora la Señora espera largo tiempo, mientras veo el mundo girar bajo sus pies. Es como si grandes nubes negras lo cubrieran y la Señora las observa. Entonces dice:
“Ahora les hablo a todos los pueblos de este mundo”.
Con gran devoción la Señora junta sus manos, como para rezar.
“Oren, pueblos, para que su sacrificio sea agradable al Señor. Pueblos, vuelvan atrás y traten de volver a encontrar su fe sencilla. Reconozcan a su Creador y sean agradecidos. Esto es lo que la humanidad ya no conoce”.

El falso espíritu

“El falso espíritu gobierna el mundo. El paganismo moderno, el humanismo, el ateísmo, el socialismo moderno y el comunismo gobiernan el mundo. Cuidado con los falsos profetas. La Señora de todos los Pueblos no se cansa de repetirlo y de avisarles de esto. ¡Hombres, escuchen! Es el Señor mismo quien me manda a advertirles, el mismo Señor que se sacrificó también por estos hombres de hoy. Ustedes no saben qué grandes poderes son los que amenazan a este mundo. Y no me refiero sólo al humanismo moderno, al ateísmo, al socialismo moderno y al comunismo; aún hay otros poderes que amenazan a este mundo.
Pueblos, busquen la verdad. Pueblos, únanse. Sin que lo supieran, hace ya ocho años que la Señora estaba aquí para protegerlos de eso.
El año 53 es el año de la Señora de todos los Pueblos. El 53 será el año en que Ella tendrá que ser reconocida bajo este título entre los pueblos. El 53 será el año en que amenazarán y sucederán grandes acontecimientos mundiales y grandes catástrofes. Por eso la Señora les pide que digan esta oración. Difúndanla lo más posible”
.

Amsterdam, el centro

“Ahora le hablo a tu obispo: Haz que la iglesia de la Señora de todos los Pueblos se construya en el lugar que yo he indicado en Amsterdam”.
Luego la Señora espera un momento y mirando a lo lejos, dice muy claro y despacio:
“Los pensamientos marianos aumentarán más en este tiempo. Amsterdam se convertirá en el Centro de la Señora de todos los Pueblos. Allí, por medio de esta imagen, los pueblos conocerán a la Señora de todos los Pueblos y bajo este título le pedirán que les conceda la unidad, la unión entre los pueblos. Esta imagen precederá el último dogma mariano. Esta imagen irá en primer lugar a Amsterdam. De la difusión se encargará tu director espiritual y todo el que pueda colaborar. Tendrá que llegar a ser una sola gran comunidad, cuya dirección confío a los Padres Dominicos. Que sean conscientes de lo que yo les encomiendo”.

La Señora se encarga de todo

Entonces la Señora hace una nueva pausa. Yo le digo que me da miedo transmitir este mensaje, pero Ella sonríe y me dice:
“Hija, no temas transmitir este mensaje. Tú eres el instrumento. La Señora se encarga de todo”.
Y entonces veo a la Señora alejarse lentamente.


Mensaje N. 47 - 11 de octubre de 1953

Corrupción, calamidades y guerras

Veo a la Señora de pie. Ella dice:
“María, la Señora de todos los Pueblos, hoy es enviada para advertir una vez más al mundo y a la Iglesia de Roma, de la corrupción, de las calamidades y de la guerra. El mundo vive en la corrupción. Aún vendrán más calamidades. Los pueblos viven aún en guerra”.

La Señora traerá la Paz

Entonces la Señora mira adelante y dice despacio y claramente:
“El año 53, ése será el año en que la Señora de todos los Pueblos tendrá que ser llevada al mundo”.
Por largo tiempo no dice nada y después prosigue:
“La Señora de todos los Pueblos podrá traer la Paz al mundo. Pero hay que pedírselo a Ella bajo este título. La Señora de todos los Pueblos sostendrá a la Iglesia de Roma. La Iglesia de Roma, la Comunidad, invocará a María, Madre del Señor Jesucristo, bajo este nuevo título de la Señora de todos los Pueblos. Tienen que rezar mi oración contra la corrupción, las calamidades y la guerra, y la llevarán a todos los pueblos. Yo ayudaré a la Iglesia de Roma, a la Comunidad. Los pueblos me tienen que invocar bajo este título”.

El Redentor y la Corredentora de todos los pueblos

Entonces la Señora mira largo rato adelante. Luego dice claramente y con fuerza:
“El Señor es el Redentor de todos los pueblos. María, su Madre, fue elegida desde el principio como la Corredentora. Ella llegó a ser Corredentora en el momento de la ida del Señor Jesucristo al Padre. Ella se convirtió así en la Medianera y la Abogada de todos los pueblos”.
La Señora espera un momento y dice entonces:
“Puesto que María estaba destinada a ser la Corredentora, Medianera y Abogada, Ella viene ahora, en este tiempo, como la Señora de todos los Pueblos. Para obtener el título de Señora de todos los Pueblos, Ella ha venido, bajo este título, a diferentes lugares y en distintas naciones”.

Destinada al mundo

Luego mira ante sí y dice:
“La Señora que ha de traer la Paz, vino y dictó su oración en el país en que reinaba el demonio [ -nota 54]. La Señora, que viene a traer la Paz, ha dado sus palabras por medio de su instrumento en el país que siempre deseó la paz [ -nota 55]. La Señora de todos los Pueblos no está destinada a un solo país o a un solo lugar, Ella está destinada al mundo, a los pueblos.
Esta imagen tendrá que venir a Amsterdam, ya al final del 53. Provisionalmente será llevada a una capilla o a una iglesia. Más tarde será trasladada a la iglesia de la Señora de todos los Pueblos. Mis indicaciones para ello ya las he dado, y serán seguidas fielmente. La Señora de todos los Pueblos dará todavía algunos mensajes. Su tiempo ya casi se termina”
.

La coronación de María

A continuación la Señora espera un momento y luego dice claramente y despacio:
“Entonces empezará la gran obra: La Coronación de María, la proclamación del dogma de Corredentora, Medianera y Abogada. Pero antes la Iglesia y los pueblos tienen que invocar a María bajo su nuevo título y rezar su oración, para que sean alejados de este mundo la corrupción, las calamidades y la guerra. Si los pueblos de Europa hacen esto, darán un suspiro de alivio después del año 54”.
Y ahora la Señora mira al globo de la tierra, sobre el que se encuentra, y dice:
“Entonces vendrá la gran misión mundial”.

Las ovejas blancas y negras

Después la Señora mira a su alrededor y dice indicando las ovejas:
“Mira mis ovejas negras”.
Veo entonces muchísimas ovejas negras. Separadas de ellas y al otro extremo, veo las ovejas blancas. La Señora dice amonestando con gran severidad:
“Ovejas blancas, cuidado. Ha llegado el tiempo en que todos pueden colaborar para alcanzar la unidad”.
Mientras dice esto, veo que los dos grupos de ovejas se transforman en dos grupos de personas, blancos y negros, divididos entre sí.

La coronación de la Madre del Señor

Entonces la Señora dice:
“Iglesia de Roma, la Señora de todos los Pueblos vendrá sólo pocas veces más. Ella los sigue poniendo en guardia contra los falsos profetas. Lean con atención los mensajes que la Señora les ha dado. Que el sacristán del Papa transmita estos mensajes”.
La Señora dice esto con mucha fuerza. Luego levanta el dedo, como advirtiendo, y dice:
“Santo Padre [ -nota 56], tú tienes una gran misión que cumplir, antes de ser traído entre los Nuestros. La Señora te repite: Lleva adelante los planes que has elaborado. Ocúpate del último dogma, la coronación de la Madre del Señor Jesucristo, la Corredentora, Medianera y Abogada. Tú llevarás este nuevo título entre los pueblos en el 54. Cuida de esos países donde el Señor Jesucristo es perseguido. Esto puede volverse y se volverá una gran acción mundial, a la cabeza de la cual estará María como la Señora de todos los Pueblos. Yo ayudo; por la voluntad de mi Hijo, yo podré ayudar al mundo y a los pueblos”.

María asume toda responsabilidad

Entonces la Señora baja el índice y vuelve a la postura habitual. Espera un momento y dice:
“Y ahora le hablo a tu obispo: Tú comprenderás por qué me dirijo al Papa y a su sacristán. Esta obra no es para un solo país, esta obra es para todos los pueblos”.
Mientras la Señora dice esto, veo primero nuestro país, Holanda, en toda su extensión. La Señora hace un gesto de negación con la cabeza. Luego veo el mundo entero ante mí y en él a todos esos pueblos. La Señora dice:
“No obstante, ayuda a difundir la oración y los mensajes en tu país. María se asume la responsabilidad. Tú sabes que Ella ha dicho que pondrá esta imagen al cuidado de los Padres dominicos. Sabes que Ella ha dicho que los donativos no serán sólo para los dominicos, sino para todas las necesidades de la Iglesia. Lleva a María a tu país como la Señora de todos los Pueblos. Desde allí empezará la gran acción mundial. El tiempo ya ha llegado y es muy corto. María está aquí como la Madre que quiere ayudar a sus hijos. Pide y Ella te ayudará bajo este nuevo título”.
Ahora la Señora se va lentamente.


Mensaje N. 48 - 3 de diciembre de 1953 [ -nota 57]

Las fuerzas del infierno

Mientras que estoy orando ante la imagen de la Señora, veo que cobra vida de repente. Es como si Ella se saliera del cuadro y la veo como de costumbre, con una luz maravillosa a su alrededor. Le oigo decir claro y con seriedad:
“No temas. Era mi intención que la imagen estuviese todavía aquí, al comienzo de este Año Mariano. Después irá a Amsterdam”.
La Señora espera un instante y mira adelante. Entonces siento venir algo horriblemente desagradable contra la Señora. Ella dice:
“Las fuerzas del infierno se desatarán...”.
Parece como si oyera truenos y un estruendo espantoso a su alrededor. Pero luego la Señora sonríe y dice:
“Sin embargo, no podrán vencer a la Señora de todos los Pueblos”.
Mientras la Señora dice esto, veo resplandecer una enorme luz que la rodea por todas partes, tan intensa, que me duelen los ojos al mirarla.



Mensaje N. 49



 
 
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