Está prohibido la reproducción de los textos sin indicación de la fuente
   www.de-vrouwe.info 

para las imágenes es necesario el permiso escrito.

Aquí abren la página web oficial de la fundación Vrouwe van alle Volkeren.


Imprimir Email

De: Fundación Señora de todos los Pueblos,
Los mensajes de la Señora de todos los Pueblos, Amsterdam, 2006



Mensaje N. 39 - 17 de febrero de 1952

Iglesia y Cruz

Aquí está de nuevo la Señora. Se me acerca y dice:
“Escucha bien y di a los teólogos y a los pueblos de este mundo que interpreten bien mi mensaje e intenten comprenderlo. El Señor Jesucristo vino y trajo la Cruz y la Iglesia como un don del Señor y Creador. La Iglesia es y será. El Señor y Creador desea gratitud de su criatura. La Iglesia es la Comunidad de los pueblos que tienen que adorar y venerar al Señor y Creador; al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Todos los que han sido puestos a la cabeza de la Comunidad tienen que encargarse de que la Iglesia continúe y se extienda”.

El tiempo ha llegado

“Este tiempo es Nuestro tiempo. El Señor y Creador considera necesario llamar la atención de la Iglesia por medio de la Señora de todos los Pueblos. El tiempo ha llegado. Di esto a los teólogos. Que la Iglesia, Roma, aproveche ahora su oportunidad. Todos los cristianos de este tiempo son responsables de todos los que han de venir.
Dile al Papa que está bien. Que la Señora de todos los Pueblos lo asistirá, por la voluntad de su Señor y Maestro. El Papa llevará todo a cabo. El Papa es el luchador y el Santo Padre de los cristianos de hoy y del futuro. Los pueblos venideros lo venerarán. Él será incluido entre los Nuestros.
La Iglesia es y quedará. La Doctrina es y quedará. Sin embargo, la forma y las leyes podrán cambiarse con la asistencia del Espíritu Santo. Di eso a sus teólogos.
Cristo, el Hijo del Padre, trajo la Cruz al mundo. Con la Cruz vino el Sacrificio”
.

La Sierva del Señor

Ahora la Señora sigue de pie largo rato, sin decir nada. Luego prosigue:
“El Señor y Maestro eligió de entre todos los pueblos a una Señora, llamada Miriam, o María. Ella tenía que traer al mundo, por la voluntad del Padre, al Hijo del Hombre con su Iglesia y su Cruz. La Señora era la Sierva del Señor. Por la voluntad del Padre, Ella trajo al Hijo del Hombre y por eso tenía que estar unida a la Iglesia y a la Cruz. La Señora está aquí, delante de ti y en este tiempo, como la Corredentora, Medianera y Abogada.
Entiende bien estas palabras: la Señora de todos los Pueblos quiere y puede dar Gracia, Redención y Paz a todos los pueblos que se lo pidan. Pero tú has de llevar a la Señora de todos los Pueblos por el mundo entero”
.

El signo de la Señora de todos los Pueblos

Ahora la Señora indica la tierra. Veo el globo girando bajo sus pies y por todas partes caen intensamente copos de nieve. Entonces dice la Señora:
“¿Has visto? Así será llevada por el mundo la Señora de todos los Pueblos, de ciudad en ciudad, de nación en nación. El mundo será una sola comunidad por medio de una sencilla oración.
Pídele a tu obispo que la oración sea publicada bien y por entero: ‘Que la Señora de todos los Pueblos, que un día era María, sea nuestra Abogada’. Dile a tu obispo que la Señora de todos los Pueblos estará a su lado y lo ayudará; que la difusión tendrá que hacerse de verdad. Dile que el momento aún no ha llegado; que primero hay que llevar a la Señora de todos los Pueblos a todo el mundo. El signo de la Señora de todos los Pueblos será visto más tarde en todo el mundo. Haz que comprenda bien esto. Las potencias falsas caerán”
.

Con la cruz en la mano

La Señora espera entonces un largo rato y entonces dice:
“La Iglesia, Roma, se debe ocupar de los pueblos del mundo. Hay que reunir a las ovejas en un solo rebaño.
Que cada uno de ustedes, los cristianos, tome la cruz en la mano”
.
Al decir esto, es como si la Señora levantara la cruz y la mostrara.
“Con la cruz en la mano poseerán el Reino. Con la cruz en la mano encontrarán al prójimo. Con la cruz en la mano vencerán a su enemigo. Así los cristianos de este mundo se sentirán unidos con la Iglesia y con la Cruz.
Habrá que llevar más el Memorial del Señor Jesucristo entre los pueblos. Obispos, pueden encargarse de esto, pueden hacer que el Sacrificio se celebre de una forma más comunitaria. Entiendan bien estas palabras”
.

Gracia, Redención y Paz

Otra vez la Señora espera un momento y luego dice:
“Los cristianos están advertidos. Pónganse todos bajo la Cruz y el Sacrificio y los paganos no podrán vencerlos.
A los obispos y sacerdotes les pido que den asistencia a este mundo, a esta humanidad. Yo les ayudaré. El Señor Jesucristo, Hijo del Padre, les traerá al Santo y verdadero Espíritu, si todos se lo piden. Te repito: La Señora de todos los Pueblos puede dar la Gracia, la Redención y la Paz, y así lo hará.
Y ahora te hablo a ti, hija. Ocúpate de la difusión. Trabaja sólo en eso y ayuda física y espiritualmente, rezando la oración de la Señora de todos los Pueblos. Ven ante esta imagen y pide. Llegado el momento, yo daré un mensaje acerca de esta imagen. Di esto. Di que esta imagen está destinada a todos”
.
Ahora la Señora se va lentamente.


Mensaje N. 40 - 19 de marzo de 1952

El Papa recibirá su signo

Mientras estoy ante la imagen rezando por el Papa, una voz empieza a hablar de repente, y veo a la Señora de todos los Pueblos ante mí. Está muy seria y dice:
“Dile al Papa que él recibirá un signo de la Señora de todos los Pueblos. La Iglesia, Roma, tendrá que sostener una gran lucha. Antes que llegue el año 2000, mucho habrá cambiado en la Iglesia, en la Comunidad. Sin embargo, el núcleo permanecerá”.

Un solo rebaño

Entonces veo correr confusamente las ovejas alrededor del mundo. Muchas salen huyendo, es como si el rebaño se dispersara. La Señora me lo indica y dice:
“¿Ves eso? La Iglesia, las ovejas, están dispersas y otras todavía saldrán huyendo. Sin embargo, la Señora de todos los Pueblos las reunirá de nuevo en un solo rebaño”.
Ahora es como si la Señora intentara con sus manos reunir el rebaño y con voz dulce y melancólica dice otra vez:
“En un solo rebaño”.

Pidan a la Señora de todos los Pueblos

“Dile a tu obispo que le pida a la Señora de todos los Pueblos y yo le daré un signo. Pidan todos a la Señora de todos los Pueblos. Y tú, hija, ven ante esta imagen y pide cuanto más puedas”.
Y de repente desaparece la Señora.


Mensaje N. 41 - 6 de abril de 1952
Domingo de Ramos

Que un día era María

Allí está otra vez la Señora. Ella dice:
“Tú tienes que escuchar y transmitir bien lo que hoy te digo. Di a los teólogos que no estoy contenta con el cambio de la oración. ‘Que la Señora de todos los Pueblos, que un día era María, sea nuestra Abogada’, esto debe quedar así [ -nota 44]. Este tiempo es Nuestro tiempo.
Di lo siguiente a los teólogos: La Señora llegó hasta el Sacrificio de la Cruz. El Hijo dijo a su Madre: ‘Mujer, he ahí a tu hijo’. De modo que el cambio tuvo lugar en el Sacrificio de la Cruz. El Señor y Creador eligió entre todas las mujeres a Miriam, o María, para ser la Madre de su Divino Hijo. A partir del Sacrificio de la Cruz Ella se convirtió en ‘la Señora’, Corredentora y Abogada. Esto fue anunciado por el Hijo en el momento de su regreso al Padre. Por eso yo traigo estas nuevas palabras en este tiempo y digo: Yo soy la Señora de todos los Pueblos, que un día era María. Di esto a sus teólogos. Estas palabras tienen para los teólogos este significado”
.

No importa quienes sean o lo que sean

“Este tiempo es Nuestro tiempo. El nuevo dogma que viene es el último dogma mariano: El de la Señora de todos los Pueblos como Corredentora, Medianera y Abogada. En el Sacrificio de la Cruz el Hijo proclamó este título al mundo entero. No importa quienes sean o lo que sean, yo soy para ustedes la Señora.
Yo vengo a decirle a este mundo degenerado y trastornado: Reúnanse. Ustedes, los cristianos, se reunirán junto a la Señora de todos los Pueblos, así como se reúnen junto a la Cruz del Hijo. Se harán cambios, y es que hay mucho que cambiar en la Comunidad, en la Iglesia. Ustedes, hombres, no importa quienes sean o lo que sean, ayúdense mutuamente. En el primer y más importante mandamiento, encontrarán todo lo que les hace falta. Que la Señora de todos los Pueblos, que un día era María, sea nuestra Abogada”
.

Una gran misión

“La Señora quiere más que nada ir allí donde Ella estaba y donde todavía no ha ido.
Tú tienes una gran misión que cumplir”
,
me dice la Señora.
“Que quienes colaboran en esta gran obra, lo hagan con mucha seriedad y fervor. Hija, tu misión todavía no ha terminado. Dile a tu obispo que divulgue la oración en el mundo entero. Yo lo ayudaré. A tu director espiritual lo apoyaré hasta el final.
Dile al Papa que está bien. Él me comprenderá. Dile al Papa que prepare todo para el nuevo dogma. Dile al Papa que haga todos los cambios y que hable de eso con quienes él haya escogido. Dile al Papa que ya llega el tiempo”
.

Recen la oración

“La Señora de todos los Pueblos estará a la cabeza de la Comunidad. Que todos pidan por medio de esta sencilla oración y la Señora les ayudará, en la medida que sea la voluntad del Padre y del Hijo. Ella era María, la Sierva del Señor. Ella quiere ser ahora la Señora de todos los Pueblos. No importa quien seas o lo que seas, ven a la Señora de todos los Pueblos. Advierto a los cristianos y les digo:
Comprendan la gravedad de este tiempo. Junten las manos. Planten la Cruz en medio del mundo. Todos ustedes son responsables de la misión que cada uno debe cumplir en este tiempo. No se dejen llevar por el espíritu equivocado. Pidan todos los días que el Señor Jesucristo, Hijo del Padre, envíe el Espíritu Santo al mundo y la Señora de todos los Pueblos, que un día era María, será su Abogada. Así sea”
.
Y entonces ya no se ve la Señora.


Mensaje N. 42 - 15 de junio de 1952

La gran acción

“Aquí estoy de nuevo, la Señora de todos los Pueblos”.
Ahora la Señora me mira largo rato sin decir nada. Luego dice:
“En el mensaje anterior te expliqué el significado de ‘la Señora de todos los Pueblos’. Hoy digo que ahora hay que empezar la gran acción de la Señora de todos los Pueblos. Lleva el mensaje al mundo. La Señora de todos los Pueblos te ayudará a ti y a todos los que luchen por esto. La gran acción va a empezar. Esta imagen la precederá. En el futuro no habrá pueblo alguno sin la Señora de todos los Pueblos. Este título empieza ahora. Este tiempo es Nuestro tiempo”.

La Corredención

Ahora la Señora se queda largo tiempo mirando al frente. Luego prosigue diciendo:
“La Señora, que un día era María... Sólo al irse el Señor Jesucristo empezó la Corredención. Sólo al irse el Señor Jesucristo, Ella se convirtió en la Medianera y Abogada. Al irse el Señor Jesucristo entregó a los pueblos la Señora de todos los Pueblos.
Ahora ha llegado el tiempo en que Ella da a conocer este título al mundo. Di esto a sus teólogos. Dile a tu obispo que estoy contenta. Que ahora sí que la oración es bien enseñada. 
[ -nota 45] Di a los que colaboran, que todos tienen que rezar la oración”.

Concordia

“Que los religiosos y los sacerdotes diocesanos trabajen juntos. Tienen que tener más contacto también en otras cosas. En realidad todos son los apóstoles del Maestro. Búsquense y encuéntrense unos a otros. Si los apóstoles están divididos, ¿cómo podrán los pueblos estar unidos?
A la Iglesia de Roma le ruego y le pido: lucha en este tiempo por la única verdad, el Señor y Creador de este mundo, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Pidan todos al Espíritu Santo que traiga el Espíritu de Verdad al mundo. El mundo se está degenerando. Los grandes de este mundo buscan el poder. Los grandes de este mundo piensan sólo en lo material. Los hombres son distraídos y llevados por un falso camino”
.
Luego la Señora indica el globo terrestre. Veo confusión y desasosiego entre los pueblos. La Señora dice:
“Mira todos esos países. Por ninguna parte hay unidad, paz, tranquilidad entre los pueblos. Todo es tensiones, todo es miedo. El Señor Jesucristo lo permite. Su tiempo llegará. Pero antes vendrá un tiempo de intranquilidad. Humanismo, hedonismo, ateísmo, serpientes que buscarán dominar el mundo”.

Ocúpense de la difusión

“Hoy yo he venido a decir que la gran acción contra todo eso tiene que empezar. Y ahora les hablo a sus teólogos y les digo: Dense cuenta de lo serio de todo esto. Y a quienes he escogido al principio de esta acción les digo: Ayuden con todos los medios y ocúpense de la difusión, cada uno a su manera. Ya viene el tiempo, el tiempo de la Señora de todos los Pueblos. Yo ayudaré”.
Tras un largo silencio, la Señora, con mirada penetrante, me dice:
“A ti, hija, te repito: tienes una gran misión que cumplir. Ten ánimo y valor. La Señora de todos los Pueblos está aquí frente a ti. Esta imagen se quedará todavía aquí [ -nota 46]. La Señora dará el signo”.
Entonces la Señora se va lentamente.


Mensaje N. 43 - 5 de octubre de 1952

Tres pensamientos, una sola cosa

“Aquí estoy de nuevo. Vengo a traer un mensaje especial. Transmite bien todo.
Miriam, o María, nunca ha sido llamada oficialmente en la Iglesia, en la Comunidad, Corredentora. Nunca ha sido llamada oficialmente Medianera. Nunca ha sido llamada oficialmente Abogada. Estos tres pensamientos están estrechamente vinculados, estos tres pensamientos forman una sola cosa. Por lo tanto, ésta será la clave de la historia mariana; por eso, éste será el dogma de Corredentora, Medianera y Abogada.
Y ahora no quiero hacer un reproche a los teólogos cuando digo: ¿Por qué no pueden ponerse de acuerdo sobre este dogma? Una vez más lo voy a explicar, aún más claramente”
.

Desde el principio

“El Padre envió al Señor Jesucristo como el Redentor de todos los pueblos. El Señor Jesucristo ya lo era desde el principio y le dio cumplimiento en el momento del Sacrificio y de su ida al Padre. Miriam, o María, fue elegida por el Padre y el Espíritu Santo como la Sierva del Señor. Desde el principio, debido a esa elección, Ella era la Corredentora, Medianera y Abogada de todos los pueblos. No fue hasta el momento de irse el Hombre-Dios, Señor Jesucristo, que Ella se convirtió en la Corredentora, Medianera y Abogada. En el momento de irse, el Señor Jesucristo entregó a los pueblos en un solo gesto a Miriam, o María, como la Señora de todos los Pueblos, ya que Él dijo estas palabras: ‘Mujer, he ahí a tu hijo; hijo, he ahí a tu Madre’. Un solo gesto, y Miriam, o María, obtuvo por lo tanto este nuevo título”.

Los otros dogmas

“¿Cómo es que hasta ahora llega la Señora de todos los Pueblos al mundo? Porque el Señor ha esperado este tiempo. Los otros dogmas tenían que tener la precedencia, de igual manera que su vida tuvo que preceder el ser la Señora de todos los Pueblos. Los otros dogmas anteriores contienen la vida y la ida de la Señora. Los teólogos tendrán bastante con esta sencilla explicación. Ha sido necesario darla de nuevo”.

La fatigosa misión del Papa

“Hija, ahora te pido que sigas escuchándome con atención. Di a todos tus superiores y a los que colaboran que el tiempo va a empezar ahora. No temas, tú irás hasta tu Santo Padre. No temas, la Señora de todos los Pueblos le dará su signo. Dirás al Papa que él es el luchador, el pionero de este nuevo tiempo”.
Es como si de nuevo viera una sala en el Vaticano. Hay muchos eclesiásticos reunidos, todos con muchos papeles delante. La Señora dice:
“Dile entonces al Papa que el Señor y la Señora lo apoyan en su difícil y fatigosa misión; que preparare y haga todo –él sabe a lo que me refiero– para los tiempos futuros”.
La Señora dice esto para sí misma, con una especial entonación, como si hablara en el futuro.
“Este tiempo es Nuestro tiempo. Él lleva sobre sus hombros una difícil tarea. Que controle que en la Iglesia, en la Comunidad, se lleve a cabo todo lo que él dice y quiere. Dile eso. Tú, hija, irás allá y no vaciles ni temas decir todo esto, todo lo que la Señora de todos los Pueblos ha venido a decir. Es Ella la que ha traído este mensaje y sólo desea que tú seas el instrumento y la obedezcas”.

Las manos vacías

Entonces le digo en mi interior a la Señora que yo no tengo nada que ofrecer, que no comprendo por qué Ella me ha elegido a mí para esto. Y la Señora me dice:
“Tú dices que sólo puedes ofrecerme las manos vacías. La Señora sólo te pide que transmitas estos mensajes a los que los necesitan. El resto lo hará la Señora. Sé fiel, ayuda a los necesitados; quiero decir, a los necesitados espiritualmente. Tú puedes hacerlo, rezando esta oración. Más no se te pide.
Dile a tu director espiritual que esté contento, que todo está bien así. La Señora lo ayudará a él también”
.

Sacerdotes y religiosos en general

“Ahora les hablo a los sacerdotes y religiosos. Todos ustedes son apóstoles y siervos del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”.
Mientras la Señora dice esto, veo una multitud de sacerdotes y religiosos de pie ante Ella.
De repente cambia su actitud, su voz y su aspecto, antes tan bello y sublime. Ahora es como si la Señora fuera una madre, como cualquier madre que está hablando a sus hijos, y dice:
“La Señora no los regaña; Ella sabe que tiene delante a seres humanos. Ustedes viven en tiempos difíciles, pero actúen con el Espíritu de Jesucristo, su Señor y Maestro. Él les ha precedido como Dios y como Hombre”.

Unidad entre ellos

“Sean apóstoles entre ustedes; sean una sola cosa. Cada uno debe ser un apóstol. Estén unidos. ¿Cómo podrá la Iglesia, la Comunidad, ser grande y una, si entre ustedes hay división? Están avisados; traten de ser honestos y buenos unos con otros. No, la Señora no está regañando, sino que viene como una buena Madre a poner en guardia a los apóstoles de la Iglesia contra los falsos profetas y el falso espíritu. Recen todos la oración que yo he dado. La Señora de todos los Pueblos ha sido enviada especialmente en este tiempo para vencer la decadencia y la corrupción espiritual. Los que estén sufriendo necesidad espiritual, que recurran a la Señora de todos los Pueblos y Ella les ayudará”.

El amor abarca todo

“Y ahora digo a los apóstoles de este tiempo: Sean generosos, sean comprensivos, sean buenos con los hombres. Juzguen y condenen como lo hizo el Señor, Jesucristo. Comprendan este tiempo, comprendan la lucha. Sepan que el espíritu está combatiendo. Este es el tiempo del espíritu. La lucha es dura y difícil, pero si todos colaboran, el verdadero Espíritu triunfará. Iglesia de Roma, aprovecha tu oportunidad.
El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo quiere
[ -nota 47] ahora engrandecer a su Iglesia. Comprendan bien su doctrina. Es necesario que la Señora venga a decirles todo esto. Recuerden el primer y más importante mandamiento: el Amor. Eso abarca todo”.

Amsterdam y la imagen. Los Padres dominicos

“Y por último, le hablo a... [ -nota 48] Estoy contenta de ti. El Señor te ha pedido tres sacrificios y ahora la Señora te pide una cosa. Tú le has obsequiado esta imagen a la Señora. Sin embargo, esta imagen es para todos los hombres, a todo el que quiera recurrir a la Señora de todos los Pueblos. Dales esta imagen. El deseo de la Señora es que esta imagen sea llevada a Holanda, a Amsterdam. La Señora tiene en ello una particular intención. La Señora de todos los Pueblos llegará a Amsterdam, la ciudad del Milagro. [ -nota 49] Holanda va por el camino de la corrupción. La Señora quiere salvar a ese país, y por eso ha puesto en él un pie. Ella quiere que la acción parta de aquí [ -nota 50], pero quiere la imagen en Amsterdam. Haz ese sacrificio. Entrégasela a los dominicos. Pero, atención, las ofrendas que se han dado no son sólo para los dominicos, sino para todas las necesidades de la Iglesia. La Señora de todos los Pueblos desea únicamente que la imagen esté bajo la custodia de los dominicos. Sin embargo, no se trata de un privilegio especial, pues ésta ha de ser para todos los pueblos. Más tarde volveré a hablar más detalladamente sobre esto”.
Y ahora la Señora se aleja lentamente.


Mensaje N. 44 - 8 de diciembre de 1952
Fiesta de la Inmaculada Concepción

Tres conceptos en un solo gesto

“El mensaje que hoy traigo está destinado a todos los pueblos. Yo vengo en este tiempo como la Corredentora, Medianera y Abogada. En un solo gesto, el Señor otorgó a María estos tres títulos, estos tres conceptos. Este nuevo dogma será muy discutido. Por eso te he dado la explicación correspondiente.
Ya llega el tiempo. Di, pues, al sacristán
[ -nota 51] del Papa que lo informe acerca de esto. Él lo conducirá a la Señora de todos los Pueblos. Que el Papa prepare este dogma y lo proclame. Di que el tiempo ha llegado. Que el Espíritu Santo tiene que venir a este mundo. Que el Santo Padre no vacile en sus decisiones; él es el guerrero. Yo le daré mi signo”.

El tiempo se acerca

“Yo he dicho: Esta imagen debe preceder. Esta imagen tiene que ser difundida en todo el mundo. Contiene en sí el significado y la representación del nuevo dogma. Por eso, yo misma he dado esta imagen a los pueblos. La oración quedará hasta el fin. La oración que María ha dado al mundo como la Señora de todos los Pueblos tiene que ser rezada en todas las iglesias. Empleen los medios modernos para esto. Pidan su aprobación y les será dada. Sépanlo bien, el tiempo se acerca”.

El enemigo de Cristo

La Señora aguarda un momento y luego dice muy despacio y claro:
“53”.
Después mira la esfera terrestre, sobre la cual está de pie, y dice:
“Nos encontramos a la víspera de grandes decisiones. Estamos a la víspera de grandes presiones. El enemigo de Nuestro Señor Jesucristo ha trabajado despacio, pero seguro. Los centinelas ya están en sus puestos. Su obra está casi concluida. Pueblos, ¡tened cuidado! El espíritu de la falsedad, de la mentira y del engaño arrastra a muchos consigo. La víspera ya ha comenzado”.
Mientras la Señora dice esto, siento venir una gran presión sobre el mundo y veo que se pone muy oscuro. Es como si por todas partes se apostaran centinelas, parecen como una especie de demonios. Los veo llevándose a la gente. Grupos enteros de gente corren tras ellos y van desapareciendo. Siento miedo y amenazas. La Señora se queda quieta mirando adelante y luego dice:
“Grandes amenazas pesan sobre el mundo. Las iglesias serán aún más minadas”.

Unidad en el verdadero Espíritu Santo

De nuevo la Señora mira adelante y continúa:
“Comprendan por qué vengo como la Señora de todos los Pueblos. Vengo a reunir a todos los pueblos en el Espíritu, en el verdadero Espíritu Santo. Hombres, aprendan, pues, a buscar al Espíritu Santo. Aspiren a alcanzar la justicia, la verdad y el amor. No rechacen a sus hermanos. Háganles conocer el verdadero Espíritu. Los hombres de este tiempo tienen una difícil misión. Gobiernos, padres de familia, piensen en la juventud”.
Veo entonces grupos de jóvenes. La Señora me hace sentir que son mal guiados o que no son guiados en absoluto. Es como si estuvieran desatados. La Señora mira muy preocupada a todos esos jóvenes y dice:
“Condúzcanlos a la verdadera Iglesia, a la Comunidad. Ha sido necesario que el Señor enviara en este tiempo a María, su Sierva, como la Señora de todos los Pueblos. Por eso yo advierto al mundo y le traigo este mensaje”.

Una buena Madre

“Ahora les hablo una vez más a los apóstoles y a todos los religiosos”.
Veo ahora muchos religiosos de pie. La Señora mira muy seria, como una madre preocupada, y dice:
“Escuchen bien a una buena Madre. También a ustedes quiero ayudarlos en este tiempo. Recen esta oración e invoquen a la Señora de todos los Pueblos, y Ella los ayudará. Sean justos, sinceros y llenos de amor entre ustedes. Trabajen juntos por el gran objetivo: Engrandecer la Iglesia. Religiosos y diocesanos, compréndanse mutuamente; colaboren juntos por el único gran objetivo. Ustedes son todos iguales”.
Mientras la Señora dice esto, veo dos grupos divididos entre sí. A un lado están los sacerdotes diocesanos, vestidos de negro, y al otro lado están religiosos de todas las órdenes con diferentes hábitos. La Señora está allí, en medio de ellos, y con sus manos junta los dos grupos hasta formar uno solo.

Juzgar y condenar como Jesucristo

Ahora la Señora mira adelante largo rato sin decir nada. Luego dice muy despacio y claro:
“Sepan juzgar y condenar como lo hizo Jesucristo, el Señor. La Señora de todos los Pueblos no se cansa de repetirles esto. Escuchen, pues, las palabras que vengo a decirles en este tiempo espantoso. Y ahora me dirijo a todos cuando digo: No saben cuánto es grave y difícil este tiempo”.

Ayuden al Santo Padre

Y otra vez la Señora espera un rato sin decir nada, mientras fija su mirada en la lejanía. Luego dice:
“El Papa de Roma tiene una misión más difícil que todos sus predecesores”.
Veo ahora un Papa, pero no es el Papa Pío XII. No puedo decir quién es ese Papa. Veo también muchísimos Papas de tiempos anteriores, la cabeza con todo tipo de cubiertas: mitras grandes y pequeñas, cofias, etc. La Señora dice:
“Hombres, ayuden al Santo Padre. Sigan sus enseñanzas. Pongan en práctica las encíclicas. Hagan que el mundo se impregne de ellas, de modo que el espíritu de la falsedad, de la mentira y del engaño no tenga más oportunidades”.
Ahora veo escrito en letras grandes por encima de la gente la palabra “Encíclicas”.

Blancos y negros

Ahora veo ovejas alrededor de la Señora. Algunas andan pastando, otras hacen cabriolas entre sí, o tienen la cabeza levantada mirando a la Señora. Ella mira esas ovejas a su alrededor y dice:
“Ustedes que han levantado la cabeza, enseñen a las que están pastando a que también la levanten”.
Entonces veo transformarse todas esas ovejas en personas. Veo grupos enteros de blancos y en medio de ellos, grupos enormes de negros. La Señora levanta el dedo, diciendo muy severamente:
“Ustedes, los blancos, reconozcan el derecho de los negros. Tienen que apoyarse y ayudarse mutuamente y la Señora de todos los Pueblos estará ahí para ayudarlos, pues Ella es la Corredentora, Medianera y Abogada. Éste será el último dogma. Trabajen para ello rápidamente y con ganas. La Señora de todos los Pueblos promete que ayudará al mundo si reconoce este título, si el mundo la invoca bajo este título. Haz conocer este mensaje. Es la hora decisiva. No temas. Yo ayudo”.

La iglesia nueva

“Esta imagen irá a Holanda, a Amsterdam, en el año 53. Llegará a la iglesia nueva, la iglesia de la Señora de todos los Pueblos. La imagen será puesta bajo el cuidado de los dominicos, y provisionalmente será llevada a una iglesia o capilla, que podrán decidir los religiosos y la donadora. No obstante, la nueva iglesia tiene que ser construida lo más rápido posible”.
Entonces la Señora me muestra el interior de una iglesia.
“Esta imagen será puesta en el altar que se construirá en el lado del púlpito. En el otro lado, el de la epístola, se pondrá el altar del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”.
Veo entonces en el lado del púlpito y en el lado de la epístola una representación en forma de escultura, pero borrosa, como si estuviera aún cubierta con un velo. Entonces veo ante mí un prado con árboles. La Señora dice:
“Ahí donde todavía hay hierba se instalará la Señora de todos los Pueblos. Dile a tu obispo que el deseo de la Señora de todos los Pueblos es que esta iglesia se construya allí. Los Padres dominicos se encargarán de la difusión y de la imagen”.
Mientras la Señora lentamente se aleja, dice:
“Yo concederé grandes gracias bajo este título”.



Mensaje N. 45



 
 
  • Deutsch (DE-CH-AT)
  • Italian - Italy
  • Nederlands - nl-NL
  • Español(Spanish Formal International)
  • French (Fr)
  • English (United Kingdom)