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Modificación de la oración

¿Por qué ya no rezamos la oración de Ámsterdam como ha sido enseñada? En años pasados, fieles, sacerdotes y obispos tuvieron a menudo dificultad con la frase “que un día era María”, como la tuvo Mons. Huibers. Por eso muchas veces ha sido consultada la Congregación para la Doctrina de la Fe, en Roma.

Movida por solicitud pastoral, considerando las palabras “que un día era María” de la oración de la Señora de todos los Pueblos pudieran ser mal entendidas, la Congregación para la Doctrina de la Fe en julio de 2005 pidió al obispo de la Diócesis de Ámsterdam, Mons. Jozef M. Punt, que las quitara. 

El 8 de agosto de 2005, Raphaël Soffner, coordinador de la Comisión, publicó la posición del obispo, declarando:

“Naturalmente, el obispo contactó la Congregación y expresó su opinión sobre esta materia. Al mismo instante, él pidió a las autoridades responsables de la devoción acatar la preocupación pastoral de la Congregación y renunciar en oración pública a esta frase o el orarla en silencio, hasta un nuevo aviso. El obispo comprende que para muchos esto pudiera causar conflictos entre la convicción y la obediencia, pero refiere el ejemplo ofrecido por la vidente misma. 

Una vez también ella se encontró en un dilema similar y luego escuchó las siguientes palabras de la Señora: ‘La obediencia va primero’. Naturalmente el obispo afirma que la obediencia no excluye el continuar adelante con el diálogo abierto sobre este tema. Permanece además inalterada la gran y actual importancia de esta oración que pide que el ‘Señor Jesucristo’, el ‘Hijo del Padre’ nos envíe ‘ahora’ el Espíritu Santo sobre nuestra tierra herida. 

En todo esto el obispo también ve un lado positivo. Con esta discusión se abre la puerta a un diálogo más profundo. Detrás de esta frase, que fue dada después de la proclamación del dogma de la Asunción de María al cielo, hay una pregunta fundamental: ¿Quién es María verdaderamente en el plan de salvación de Dios? ¿Qué papel tiene Ella en la venida del Espíritu Santo? ¿Qué puede hacer Ella en este tiempo en el mundo contemporáneo? A este diálogo, el Papa Juan Pablo II explícitamente animó a los teólogos en el año 2002”.

Para dejar claro que el título de “Señora de todos los Pueblos” se refiere a la Stma. Virgen, han sido añadidas las palabras “la Santísima Virgen María”. Esta versión recibió el imprimátur del obispo de Haarlem-Ámsterdam, Mons. J. M. Punt, el 6 de enero de 2009. Así pues, ahora la oración termina diciendo:

“Que la Señora de todos los Pueblos, la Santísima Virgen María, sea nuestra Abogada”. 

Sólo así la oración podrá seguir siendo divulgada en el mundo entero con la bendición de la Iglesia y el apoyo de obispos y sacerdotes.

Este modo eclesial de pensar y de obrar es importante y decisivo para la difusión de su imagen y de su oración. En una visión la misma Stma. Virgen habla de ello diciendo:
“Y ahora, la Señora de todos los Pueblos promete dar la verdadera paz. Pero los pueblos junto con la Iglesia –sea bien claro: Con la Iglesia– tienen que rezar mi oración” (20.03.1953).


De la Conferencia del P. Paul María Sigl,
Dios nos indica el camino hacia la verdadera paz por medio de María, la Madre de todos los Pueblos
Colonia, 31 de mayo de 2009

 
 
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