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LA gRAN OBRA MUNDIAL 
Un “programa pastoral mariano”

Como contribución totalmente pacífica por parte de todos los hombres de buena voluntad en preparación del dogma y para la paz mundial, la Madre nos pide que difundamos su ORACIÓN y su IMAGEN. La misma Stma. Virgen ha dado un nombre a esta difusión. La llama una “gran obra mundial” (11.10.1953), o incluso una “obra de redención y de paz” (01.04.1951).

El que la Stma. Virgen defina la difusión de su imagen y de la oración una “obra de redención y de paz” podría sorprender en un primer momento. Pero el que sabe que la vocación de María es llevarnos a Jesús, nuestro Redentor, a los sacramentos y por consiguiente a la paz interior, experimentará la gran alegría de colaborar a tal obra de redención y de paz.

WeltaktionTodos nosotros, incluso un niño, puede colaborar con celo ofreciendo cordialmente esta imagen como un don a todos los hermanos y hermanas, sean creyentes o no.
La vidente Ida vio esta grandiosa “obra de redención y de paz” (01.04.1951) en la espléndida visión de millones y millones de copos de nieve que cubrían la tierra: “Como los copos de nieve van cayendo sobre la tierra y van cubriendo el suelo con una espesa capa, así se difundirá la imagen con la oración y caerá en los corazones de todos los pueblos.
Como la nieve se deshace en la tierra, de la misma manera el fruto –el Espíritu– penetrará en los corazones de todos aquellos que digan esta oración cada día”
(01.04.1951).

Mutter Ida, WeltaktionConvencida de la gran importancia de esta obra de difusión mundial, la vidente trabajó incansablemente hasta el fin de su vida para poder enviar imágenes al mundo entero. A menudo se sentía incapaz, hasta que un día la Señora la consoló: “¿Tienes miedo? ¡Yo te ayudo! Ya verás que la difusión se hará por sí sola” (15.04.1951). “María se asume toda la responsabilidad al respecto” (04.04.1954).

También para nosotros vale el llamado de la Madre de todos los Pueblos a colaborar: “Y ahora me dirijo a los que desean un milagro. Pues bien, les digo: “¡Pónganse a trabajar con gran fervor en la obra de redención y paz, y verán el milagro!” (01.04.1951). “Ayuden con todos los medios y ocúpense de la difusión, cada uno a su manera” (15.06.1952). ““Esta obra no es para un solo país, esta obra es para todos los pueblos” (11.10.1953). “Todos tienen derecho a ello. Te aseguro que el mundo cambiará” (29.04.1951).

Weltaktion
“La difusión se hará desde los conventos” (20.03.1951). “… en las iglesias y por los medios modernos” (31.12.1951). “Así será llevada por el mundo la Señora de todos los Pueblos, de ciudad en ciudad, de nación en nación. El mundo será una sola comunidad por medio de una sencilla oración” (17.02.1952).


Mientras tanto la oración ha sido traducida a más de 70 idiomas y hay millones de imágenes con la oración que se han difundido en numerosos países de todos los continentes. Durante estos años han llegado al Santuario de Ámsterdam muchos hermosos testimonios, relatos de conversiones, de curaciones y otros milagros ocurridos, porque mediante esta imagen las personas han podido conocer a María como a su propia Madre.


También cardenales como el Prefecto de las Iglesias Orientales, el Cardenal sirio Ignacio Moussa Daoud de Roma (en el centro de la foto a la izquierda), y obispos de diferentes continentes han ido en peregrinación a Ámsterdam y han ofrecido su testimonio durante las Jornadas Internacionales de Oración.

Weltaktion - Vietnam


Entre tanto la imagen se halla también en muchas iglesias y capillas. En algunos países son los fieles los que hacen circular un cuadro con la imagen de la Señora de todos los Pueblos, por breve o largo tiempo, entre las familias, grupos de oración, parroquias, conventos, escuelas o cárceles.
Para exponerla en sitios públicos, como iglesias, hospitales o escuelas, es indispensable el permiso previo del párroco o del responsable respectivo.

“¡Pónganse a trabajar con gran fervor!”

Qué tarea maravillosa es poder colaborar a la obra mundial de difusión, preparar a los creyentes al anuncio de un nuevo dogma mariano, por el cual la Stma. Virgen promete: “Cuando el dogma, el último dogma de la historia mariana, sea proclamado, entonces la Señora de todos los Pueblos dará la paz, la verdadera paz al mundo” (31.05.1954).

Miles de millones de personas no saben nada de Jesús, su Redentor, y de la potencia de la cruz. La mayor parte no sabe que María es su propia Madre. ¿Podemos asumirnos esta responsabilidad? En todo el mundo la sociedad civil conoce por los medios de comunicación los peligros que amenazan la vida, que aumentan cada día y dan cada vez más miedo. Ante eso el mundo está perplejo y no ve una solución. Pero es la Stma. Virgen quien tiene la solución.
Ella nos ofrece de nuevo, como en Fátima, un plan infalible de salvación. Nos revela la estrategia exacta: “La gran obra mundial”, como Ella la define, en la que están involucrados todos los pueblos mediante nuestro celo misionero.

Nosotros, los católicos, que estamos al corriente y podemos comprenderlo, tenemos por lo tanto una responsabilidad muy grande. Que no suceda que un día otros pueblos nos digan: “¡Cómo, ¿ustedes lo sabían? ¿Sabían cómo se podía evitar la catástrofe mundial? ¿Y no nos lo han dicho?!”.
De la Medalla Milagrosa sabemos que en diez años ya se habían distribuido mil millones de ejemplares entre la gente. Con la imagen de la Señora de todos los Pueblos hoy se podría hacer lo mismo en una semana. Basta emplear los medios de comunicación e informativos que tenemos a disposición, en una armoniosa colaboración con obispos y sacerdotes. A eso nos exhorta la Señora de todos los Pueblos cuando dice: “Esta oración será difundida en las iglesias y por los medios modernos… que el mundo sea liberado de la corrupción, de las calamidades y de la guerra” (31.12.1951).

Depende de nosotros católicos, llevar a los hombres María como su Madre, y Ella abrirá sus almas al Espíritu Santo.

Después de la destrucción de las Torres Gemelas, el 11 de septiembre de 2001, en un atentado terrorista que nadie habría nunca esperado, y después del comienzo de la guerra en Irak, los capellanes militares distribuyeron en pocos días 50.000 imágenes con la oración a los soldados norteamericanos de todas las fuerzas armadas, también a los no católicos. Y todos confirmaban: “¡Esto es lo que necesitamos para ser preservados de la corrupción, de las calamidades y de la guerra!”. Así, en muy poco tiempo, la oración de Ámsterdam ha sido conocida en los Estados Unidos como “la oración de la Madre por la paz” o “la oración de paz de la Madre”.

El Padre Mandato, de la Marina Americana, se hizo enviar directamente al barco de guerra “USS Bataan” 2.000 imágenes con la oración. El Padre Del Toro dispuso que la tuvieran todos los pilotos y escuadrillas de la base aeronáutica de Charleston, en Carolina del Sur, y el capellán militar Carlson hizo que todos sus soldados, un batallón presente en Texas, recibieran 3.000 imágenes con la oración poco antes de partir para Irak. De esa forma, sólo en los Estados Unidos se distribuyeron en tres meses 250.000 imágenes. En la EWTN, la más grande emisora de televisión católica del mundo, en aquel período la oración de Ámsterdam se transmitía cada hora.



De la Conferencia del P. Paul María Sigl,
Dios nos indica el camino hacia la verdadera paz por medio de María, la Madre de todos los Pueblos
Colonia, 31 de mayo de 2009

 
 
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